Aquí está una lista de precios para orientarse.
Espero que os acordeis de las imágenes que os gustaban. De cualquier forma, Kepa hará un reportaje fotográfico completo de la expo. Procuraré colgar cada imágen con ficha técnica y precio en "Arqueología de los días" www.helenaiza.com
Ejercicios de caligrafía buscando algo.
42 x 39 cms.
Tinta, papel.
300€
Ahora me quito el sombrero, ahora me quito el abrigo,
Ahora hablamos de amor.
48 x 48 cms.
Tinta, papel.
400€
Carta palacio invitación
33 x 20 cms.
Tinta, collage, cartón
200€
Carta para hacer habitaciones
26 x 30 cms.
Tinta, collage, papel
200€
Cuando me indigno hago flexiones con mi odio
hasta convertirlo en tinta (miedo, etarras y platillos volantes)
39 x 28 cms.
Collage
350€
Carta de amor. Inventando su ubicación y posibilidades.
42 x 30 cms.
Tinta. Papel.
300€
Esto soy, no otro asunto.
28 x12 cms.
Hilo. Papel.
200€
La necesaria instrucción del amor
45 x 60 cms.
Collage
400€
“La Cosa” alimenticia
45 x 55 cms.
Tinta, papel.
400€
Bailando con “La Cosa”
34 X 25,5 cms.
Tinta y papel recortado.
200€
Imagen macroscópica del liliputiense lugar de la libertad.
200 x 200 cms.
Esmalte y pintura acrílica, tinta y espejos sobre toldo impreso
1500€
De un corte transversal
48 x 67,5 cms.
Tinta y collage sobre papel.
500€
El elixir del amor.
40 x 28 cms.
Tinta, papel.
400€
El dueño de todo
40 x 28 cms.
Tinta y papel.
350€
La mariposa del amor
300 x 200cms.
Esmalte y pintura acrílica, grafito, tinta y espejos sobre toldo impreso.
1800€
No, esto no es ninguna enfermedad
32 x 23 cms.
Tinta, papel.
300€
Todo el día se sucede
40 x 28 cms.
Tinta, papel
450€
Ágil para recortarse
40 x 28 cms.
Tinta, papel
400€
Un buen corte aporta una gran movilidad
20 x 24 cms.
Tinta, papel
300€
Gemelidades
48,5 x 70 cms.
Tinta, papel
450€
Invitación sincera
150 x 150 cms.
Pintura acrílica, tinta, espejos sobre toldo.
1200€
viernes 23 de mayo de 2008
domingo 18 de mayo de 2008
Expo: "Papercuts para Hanna" del 16 de mayo al 7 de junio
El proyecto "Papercuts para Hannah" llega a su fín, para que yo pueda seguir inventando asuntos a partir de él. Colgaré fotos de la expo que se inauguró este viernes pasado en cuanto tenga alguna. Vino mucha gente: artistas, amigos, vecinos. Estoy contenta porque muchos de mis dibujos gustaron a personas muy variadas. Muchas de estas personas me preguntaron por los precios de mis trabajos. Voy a poner aquí una lista de precios orientativa, por si alguien está muy interesado y quiere esperar a que termine la expo y comprar alguna cosa. Gracias a todos.
viernes 11 de abril de 2008
de Anna a Hannah (texto para el catálogo)
Hice el primer corte. Empecé indagando –digging in (cavando)- en Anna. Ana, del griego: ausencia de. Anna es lo que me duele –pensé. Hasta que descubrí que casi cualquier cosa y cualquier dimensión del cuerpo, puede ser reversible. Solo la máxima opacidad no lo es, y de allí parto, siempre. No puedo extraviarme.
Un día –el momento me cogió por sorpresa- sobrecogida por las posibilidades abiertas en el corte, encontré a Hannah. Un nombre própio, también palíndromo, generado en alguna simetría. La “ausencia de” – ana, del griego- flanqueada por la inicial de mi nombre propio (un hueco silencioso que inventé para mí), reveló de pronto a Hannah.
Hannah, del hebreo: gracia. Gracia, beneficio, don, regalo, amistad, afabilidad, agrado, garbo, sal, ingenio, encanto, ocurrencia…
Esta es mi naturaleza, la que me sorprende: un cauce por el que discurre el agua que afluye abrupta y brutal, desde varios ríos rabiosos. Experiencias y paisajes de aspereza, fragor y calma. Rudeza y jardinería. Brutalidad y literatura. Materia, necesidad de forma, palabra, imagen. ¿Es esto gracioso? Si, desde luego que si.
La imaginación es lo único que tengo para ovillar estas brutales fuerzas que me empujan a vivir. Lo único para cocinar lo crudo. Mi imaginación es el lagar para la gracia, allí donde piso y exprimo las corrientes que me empujan, allí donde alambiqueo el orujo de mi felicidad.
La felicidad es amasar la vida. Una digestión. Una destilación. Mantener este sistema trabajando día y noche, en plena realidad social y en plena barbarie humana, sin ignorarlas, incorporándolas a la destilación… tiene su mérito. Aunque el motivo inicial y final para este trabajo es egoísta, naive, básico.
Arrancarse la cabeza o perderla o cortarla para cambiarla una y otra vez. Sí, es cierto: es brutal, ¡oh! terrible mutilación ¡castración! Aunque también es desidentificación. Entre esta y la siguiente. Cambiar así eso llamado “yo” por la posibilidad de vislumbrar entre mil o cien mil lianas en las que columpiarme, de una a otra, entre esta y la siguiente, balancearme, oscilar, viajar…
Este balanceo permite bucles que me devuelven persistentemente al mismo lugar. El punto en el que todo esto se inicia y a donde todo esto llega. Cada vez con un repertorio distinto. Un lugar para el que no tengo palabra. El lugar donde la busco.
Un día –el momento me cogió por sorpresa- sobrecogida por las posibilidades abiertas en el corte, encontré a Hannah. Un nombre própio, también palíndromo, generado en alguna simetría. La “ausencia de” – ana, del griego- flanqueada por la inicial de mi nombre propio (un hueco silencioso que inventé para mí), reveló de pronto a Hannah.
Hannah, del hebreo: gracia. Gracia, beneficio, don, regalo, amistad, afabilidad, agrado, garbo, sal, ingenio, encanto, ocurrencia…
Esta es mi naturaleza, la que me sorprende: un cauce por el que discurre el agua que afluye abrupta y brutal, desde varios ríos rabiosos. Experiencias y paisajes de aspereza, fragor y calma. Rudeza y jardinería. Brutalidad y literatura. Materia, necesidad de forma, palabra, imagen. ¿Es esto gracioso? Si, desde luego que si.
La imaginación es lo único que tengo para ovillar estas brutales fuerzas que me empujan a vivir. Lo único para cocinar lo crudo. Mi imaginación es el lagar para la gracia, allí donde piso y exprimo las corrientes que me empujan, allí donde alambiqueo el orujo de mi felicidad.
La felicidad es amasar la vida. Una digestión. Una destilación. Mantener este sistema trabajando día y noche, en plena realidad social y en plena barbarie humana, sin ignorarlas, incorporándolas a la destilación… tiene su mérito. Aunque el motivo inicial y final para este trabajo es egoísta, naive, básico.
Arrancarse la cabeza o perderla o cortarla para cambiarla una y otra vez. Sí, es cierto: es brutal, ¡oh! terrible mutilación ¡castración! Aunque también es desidentificación. Entre esta y la siguiente. Cambiar así eso llamado “yo” por la posibilidad de vislumbrar entre mil o cien mil lianas en las que columpiarme, de una a otra, entre esta y la siguiente, balancearme, oscilar, viajar…
Este balanceo permite bucles que me devuelven persistentemente al mismo lugar. El punto en el que todo esto se inicia y a donde todo esto llega. Cada vez con un repertorio distinto. Un lugar para el que no tengo palabra. El lugar donde la busco.
miércoles 26 de marzo de 2008
viernes 14 de marzo de 2008
envio
Lo que se despliega, lo que se abre. Tiene algo de secreto y algo de sorpresa. Lo que se despliega, lo que es creado para que otro lo descubra. Compartir un secreto, compartir los escondido, lo apartado, lejos del topico: lo por descubrir ó lo por inventar. La voluntad de compartir esto, de que circule por otro- tinta a estas creaciones con algo de envío. Mis inventos viajan hacia destinatarios que no conozco, un destinatario simbólico -tal vez- necesario para cerrar un circuito simbólico, que garantice la operatividad simbólica -también- de objetos creados prtiendo de una necesidad de simbolizar, de metaforizar, de cernir lo real, vacuolizarlo, digerirlo y devolverlo en forma de invento. El envío como metáfora del lazo al otro.
reversibilidad...realidad...la experiencia-nada romántica- de lo sublime
Basta interesarse por el mundo para sufrirlo. Esto es así. De aquí viene esa frase tan buena: me gusta la humanidad y me molesta la gente -más o menos. Esta es la vida de mis dias. Interesarse es intersticiarse, con lo cual lo único posible es garantizarme una huida hacia adelante. Tuneles en los días. Ante el gigantesco monstruo que es la realidad, monstruo del que todos formamos parte, solo puedo inventar. Inventar a partir del corte con mis reflejos, con mis simetrías, con mis reverberancias. En ese borde -que facilita la posibilidad del amor por los demás, el trabajo y la abnegación saludable del hacer- es donde experimento la mágia de lo sublime. Sublime más bien como paradoja, aporía. Nada que ver con ideas Longinas, ni de belleza, ni de libertad... ó ¿quizá si? Esta desambiguación -como consecuencia del corte- consiste en que decido, tomo decisiones, asumo consecuencias. El gran magma indiferenciado y monstruoso llamado realidad, retrocede y escapa de mi invención. Luego vuelve en las representaciones -aquí mismo- diminutivo de sí, colecionado y pinchado en el tablero blanco, como una espléndida mariposilla desgraciada.
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