Uso la imaginación. Pienso las cosas de forma diferente a como la realidad las ofrece. Tomo distancia, alcanzo una perspectiva que hasta para mí es extraña, muy extraña. Me abstraigo, me concentro en ese aquí y ahora -extraño, cada vez- perdiendo de vista los prejuicios que aventuran definiciones. Ignoro todos los problemas ajenos y procuro dirigirme a lo que importa. No sé lo que es, pero sé la sensación que produce: libertad, aventura, renovación, descubrimiento, confianza, espontaneidad... Esto gusto. Esto es lo que mi imaginación cultiva. Mis ideas, pensamientos, sensaciones, elucubraciones... todas ellas persiguen ese mismo destino. Hasta mi sangre empuja en esa misma dirección.
sábado 2 de febrero de 2008
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